La comunidad de Catemu se prepara para despedir hoy a la pequeña Laura Morales Salinas, de tan solo ocho años, quien falleció el pasado 14 de diciembre en España, mientras buscaba un tratamiento para un agresivo tumor cerebral. Su cuerpo será repatriado en las próximas horas, y los vecinos han organizado un emotivo recibimiento para honrar su memoria.
Un adiós lleno de amor y globos
Desde el Puente Chagres hasta el centro de Catemu, cientos de globos rosas y blancos adornan las calles, creando un ambiente de recogimiento y cariño para recibir a Laurita. Esta iniciativa vecinal es una muestra del profundo impacto que la niña tuvo en la comunidad, que se unió para apoyarla durante su valiente lucha contra la enfermedad.
- Globos rosas: Simbolizan el cariño y la ternura que despertaba Laura.
- Globos blancos: Representan la paz y la esperanza que la comunidad depositó en su recuperación.
El viaje a Europa en busca de una esperanza
En marzo de este año, Laura fue diagnosticada con un agresivo tumor cerebral. Ante la falta de opciones de tratamiento en Chile, su familia, con el apoyo de vecinos, organizaciones e instituciones locales, emprendió un viaje a Europa en busca de una alternativa médica que pudiera salvar su vida.
El apoyo incondicional de Catemu
Durante meses, la comunidad de Catemu se volcó en apoyo a Laura y su familia. Se organizaron eventos, colectas y campañas para recaudar fondos que permitieran cubrir los gastos del tratamiento en el extranjero. Este gesto de solidaridad refleja el profundo amor y la empatía que sentían por la pequeña. El [Municipio de Catemu](https://www.instagram.com/mun ক্যাটেমু/) compartió el aviso del fallecimiento de Laura en sus redes sociales, recibiendo cientos de mensajes de apoyo y cariño.
Un legado de valentía y amor
Pese a los esfuerzos y la esperanza depositada en el tratamiento europeo, Laura no logró superar la enfermedad. Su partida ha dejado un profundo vacío en Catemu, pero también un legado de valentía, amor y solidaridad que perdurará en el tiempo.
La comunidad de Catemu despide hoy a Laurita con el corazón lleno de tristeza, pero también con la certeza de que su espíritu seguirá vivo en cada uno de los que la conocieron y la amaron.