La reducción progresiva de la arena está modificando playas de la Región de Valparaíso y obliga a mirar en conjunto las marejadas, la urbanización del borde costero y las intervenciones en dunas, ríos y cuencas.
La pérdida no se explica solamente por la fuerza del mar. Las playas reciben y entregan sedimentos en ciclos naturales, pero ese equilibrio se debilita cuando los eventos intensos ocurren con mayor frecuencia o cuando disminuyen las vías que reponen arena.
Una protección natural bajo presión
El Atlas de Riesgos Climáticos del Ministerio del Medio Ambiente identifica la erosión de playas como una cadena de impacto relevante. Las playas actúan como una barrera natural frente al oleaje y las mareas, por lo que su retroceso también aumenta la exposición de infraestructura y actividades costeras.
Antecedentes técnicos recopilados por el Ministerio muestran que gran parte de las playas analizadas presenta erosión. En la región se han documentado retrocesos en sectores de Valparaíso, Viña del Mar, Algarrobo, Santo Domingo, Maitencillo y la bahía de Quintero, con velocidades que cambian según el lugar y el período estudiado.
La intervención humana también influye
La canalización de cursos de agua, la ocupación de dunas y ciertas obras en el borde costero pueden alterar el transporte de sedimentos. Esto reduce la capacidad de una playa para recuperar durante meses tranquilos la arena perdida en temporales o marejadas.
El fenómeno afecta la seguridad de las personas, el turismo y la planificación urbana. Las respuestas requieren considerar playas, dunas, cuencas y ciudades como un sistema conectado, evitando obras que trasladen el problema hacia otro tramo de la costa.
La cobertura de medioambiente y planificación del borde costero se mantiene en Actualidad.
CasablancaHoy.cl