Un proyecto desarrollado por la Universidad del Bío-Bío con participación de la Universidad Técnica Federico Santa María trabaja en un sistema que reconoce de dónde proviene un sonido y transmite esa orientación mediante vibraciones.
La iniciativa está pensada para personas con hipoacusia unilateral, condición en la que la audición está reducida o ausente en uno de los oídos. La dificultad para ubicar una fuente sonora puede afectar acciones cotidianas como identificar un vehículo que se aproxima o reconocer quién habla en un grupo.
Micrófonos, inteligencia artificial y vibraciones
El prototipo combina un arreglo triangular de micrófonos con un modelo de aprendizaje profundo. El sistema analiza diferencias en la llegada del sonido, estima su dirección y convierte el resultado en una señal háptica que podría integrarse en un dispositivo portátil, como una pulsera.
El equipo ya construyó una prueba de concepto y un conjunto de datos sintéticos para entrenar una red neuronal recurrente convolucional. La siguiente etapa considera evaluar arquitecturas adicionales e incorporar registros reales.
Una ayuda complementaria
La propuesta no funciona como amplificador ni reemplaza una evaluación clínica. Su objetivo es añadir una referencia espacial que apoye la autonomía y la seguridad de quienes no pueden localizar sonidos con ambos oídos.
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