Un estudio desarrollado por investigadores chilenos identificó las condiciones que podrían acercar el costo de los camiones de hidrógeno al de los vehículos pesados diésel. El análisis muestra avances para rutas largas y flotas de uso intensivo, pero también advierte que esta tecnología todavía enfrenta una inversión inicial elevada y una red de abastecimiento insuficiente.
Por qué el diésel mantiene la ventaja
La investigación comparó el desempeño técnico y económico de camiones de hidrógeno incorporados recientemente en Chile con modelos equivalentes impulsados por diésel. El trabajo consideró el precio de compra de los vehículos, el costo del combustible, los kilómetros recorridos cada año, el tamaño de las flotas y la infraestructura necesaria para cargar hidrógeno.
Los resultados fueron publicados el 10 de julio en la revista Applied Sciences por especialistas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y de la Universidad del Bío-Bío. Su conclusión no es que los camiones de hidrógeno ya sean más baratos: en el escenario actual, el costo total de propiedad sigue siendo mayor, principalmente por el valor de adquisición de los vehículos.
El kilometraje cambia la ecuación
La brecha disminuye cuando los camiones recorren muchos kilómetros y permanecen más tiempo en operación. En esas condiciones, el costo inicial puede distribuirse sobre una actividad mayor y el combustible pasa a tener un peso distinto dentro de la estructura de gastos.
El análisis destaca especialmente las rutas de larga distancia y los recorridos frecuentes de más de 500 kilómetros. Corredores interregionales, operaciones mineras, transporte asociado a puertos y flotas cautivas —vehículos que repiten trayectos previsibles— aparecen como los escenarios con mejores perspectivas para una primera adopción.
Esa precisión es importante: no todos los servicios de carga obtendrían el mismo resultado. Un camión con baja utilización o trayectos esporádicos conservaría una desventaja económica mayor frente al diésel.
Biobío aparece como una zona estratégica
El estudio también plantea una oportunidad particular para la Región del Biobío. Allí existe hidrógeno renovable producido como subproducto de industrias instaladas que, después de un proceso de purificación, podría emplearse como combustible para vehículos de alto tonelaje.
Ese recurso tendría un costo menor que el hidrógeno verde obtenido exclusivamente mediante electrólisis, proceso cuyo precio depende de manera directa de la electricidad utilizada. Para los investigadores, combinar una fuente disponible con rutas frecuentes entre Biobío y la Región Metropolitana puede reducir de forma significativa la diferencia frente al diésel.
La propuesta sigue siendo un escenario técnico y económico, no el anuncio de una nueva flota comercial ni de una red de estaciones ya comprometida.
Puertos y corredores podrían ser los primeros usuarios
La operación portuaria figura entre los ámbitos con mayor potencial porque concentra viajes regulares, carga pesada y recorridos que pueden planificarse. En la Región de Valparaíso, decisiones como la licitación del Puerto Exterior de San Antonio muestran la escala que alcanzarán las nuevas cadenas logísticas y la necesidad de evaluar tecnologías de transporte con menores emisiones.
Casablanca también forma parte del corredor que conecta Santiago con los puertos de la costa central. Aunque el estudio no evalúa específicamente la Ruta 68, sus conclusiones permiten observar qué variables serían decisivas si en el futuro se diseñaran servicios de carga con hidrógeno en este eje: alta utilización, abastecimiento seguro y contratos de operación estables.
Tres barreras antes de una adopción masiva
El precio de los camiones, la disponibilidad continua de hidrógeno y la inversión en estaciones de carga siguen siendo los principales obstáculos. También será necesario establecer estándares de seguridad, mantenimiento y trazabilidad del combustible para que empresas de transporte puedan comparar esta alternativa con otras opciones de descarbonización.
La experiencia de la electromovilidad muestra que el vehículo y la infraestructura deben avanzar al mismo tiempo. El desarrollo de carga rápida para autos eléctricos en la Ruta 68 ofrece un ejemplo cercano de cómo la red disponible condiciona los viajes y las decisiones de inversión.
El nuevo análisis aporta una hoja de ruta para pruebas controladas, especialmente en flotas que operan todos los días sobre recorridos previsibles. La comparación con el diésel seguirá dependiendo de la evolución del precio de los vehículos, del combustible y de la infraestructura que logre instalarse.
CasablancaHoy.cl