La Corte Suprema rechazó el recurso presentado por The Mackay School y dejó firme la sentencia que calificó como discriminatoria la expulsión de un estudiante con autismo y trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
El caso se originó en la aplicación del procedimiento Aula Segura. La justicia estableció que la medida no consideró adecuadamente las necesidades educativas del alumno ni los ajustes que requería su situación.
Medidas ordenadas al establecimiento
La resolución obliga al colegio a eliminar la expulsión de los registros del estudiante y a emitir un certificado que acredite ese retiro dentro de los 15 días siguientes a que la sentencia quede ejecutoriada.
Además, se confirmó una multa de 40 UTM. La identidad del niño se mantiene reservada porque se trata de un menor de edad.
Deber de inclusión y ajustes
El fallo refuerza que las decisiones disciplinarias deben respetar las garantías del procedimiento y ponderar las necesidades educativas especiales. No elimina las normas de convivencia, pero exige que su aplicación no produzca una discriminación arbitraria.
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