La Unidad de Memoria del Hospital Carlos Van Buren realizó una jornada clínica para mejorar el reconocimiento de demencias menos frecuentes y evitar que todos los cuadros cognitivos sean atribuidos automáticamente al Alzheimer.
La actividad reunió a profesionales de la salud y estudiantes en torno al diagnóstico diferencial, los perfiles neuropsicológicos y la continuidad de la atención desde la red primaria hasta el nivel hospitalario.
El lenguaje también entrega señales
El programa abordó la demencia frontotemporal, los trastornos cognitivos vinculados a enfermedades psiquiátricas, el deterioro asociado a parkinsonismos y otras enfermedades degenerativas menos habituales.
Los equipos destacaron que una evaluación del lenguaje no debe limitarse a nombrar imágenes. La comprensión, la repetición, la escritura y la lectura pueden aportar antecedentes para distinguir una alteración lingüística de un problema principalmente relacionado con la memoria u otro dominio cognitivo.
Diagnóstico oportuno y autonomía
La jornada también revisó tratamientos farmacológicos, intervenciones no farmacológicas y el Plan Nacional de Demencia 2025-2035. Uno de sus énfasis fue que un diagnóstico no elimina los derechos de la persona y que las decisiones deben resguardar su autonomía durante el mayor tiempo posible.
Los cambios de memoria, lenguaje, conducta o capacidad para realizar actividades cotidianas requieren evaluación profesional. La información general no permite identificar una causa ni reemplaza una consulta clínica individual.
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