La tos frecuente, especialmente durante la noche, el pecho apretado, los silbidos al respirar y la necesidad creciente de usar un inhalador de rescate son señales de que el asma puede estar perdiendo control.
La Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 registró que el 5,4% de los adultos declaró un diagnóstico de asma. Estudios realizados en población escolar han situado entre 15% y 18% la presencia de síntomas compatibles en niñas, niños y adolescentes.
El control no termina cuando pasa la crisis
Un análisis de la encuesta nacional indicó que el 63% de los adultos diagnosticados no recibía tratamiento al momento de la medición. El seguimiento entre episodios permite revisar la técnica de inhalación, la adherencia y los factores que desencadenan síntomas.
Los controles de atención primaria y las salas de Enfermedades Respiratorias del Adulto forman parte de la red para pacientes crónicos. El plan debe ser indicado y ajustado por profesionales de salud; no corresponde suspender ni cambiar medicamentos por cuenta propia.
Cuándo acudir de inmediato
Se requiere atención urgente cuando la falta de aire impide hablar frases completas, se marcan los músculos del cuello o el tórax al respirar, el broncodilatador de rescate no produce alivio, aparecen labios o dedos azulados, agotamiento, somnolencia o confusión.
En esos casos se debe activar la atención de emergencia. Para síntomas persistentes o aumento en el uso del inhalador, corresponde solicitar una evaluación clínica antes de que la crisis avance. Más información de salud comunitaria está disponible en Vida Sana.
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