Los deslizamientos registrados durante las lluvias recientes en el Gran Valparaíso volvieron a mostrar el riesgo que enfrentan laderas y quebradas cuando el suelo se satura.
Los episodios observados en sectores de avenida España, Recreo, Caleta Abarca y Miraflores no responden únicamente al volumen de lluvia. La pendiente, el tipo y estado de la roca, la pérdida de vegetación y las intervenciones humanas también influyen en la estabilidad del terreno.
Por qué el riesgo puede continuar después de la lluvia
Hermann Manríquez, director del Instituto de Geografía de la PUCV, explicó que las precipitaciones pueden actuar como detonante sobre zonas que ya presentan vulnerabilidad. El agua aumenta el peso del suelo y reduce la fricción que mantiene estable una ladera.
La amenaza no desaparece necesariamente cuando deja de llover. Un terreno saturado puede seguir drenando y desplazándose durante las horas posteriores, especialmente si existen cortes, rellenos, grietas o falta de obras de contención.
Señales que requieren aviso y distancia
Grietas nuevas, inclinación de árboles o postes, caída repetida de piedras, deformaciones del terreno y ruidos inusuales pueden indicar movimiento. Ante esas señales corresponde alejarse del sector y avisar a los equipos municipales de emergencia o al 133 si existe peligro inmediato.
No se debe cruzar una zona acordonada ni retirar material desde la base de un talud. Quienes se desplazan entre Casablanca, Valparaíso y Viña del Mar deben revisar las condiciones oficiales de las rutas después de un sistema frontal.
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