La rehabilitación después de un ataque cerebrovascular debe comenzar tan pronto como la persona esté clínicamente estable, con un plan definido por el equipo tratante y adaptado a sus necesidades.
El proceso puede ayudar a recuperar movilidad, lenguaje, deglución y autonomía en actividades cotidianas. Su intensidad y momento de inicio dependen del estado clínico y no son iguales para todas las personas.
Primero, reconocer la urgencia
La pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, la dificultad para hablar o comprender, la alteración brusca de la visión, la pérdida de equilibrio o un dolor de cabeza intenso pueden ser señales de un ACV.
Ante esos síntomas se debe llamar de inmediato al SAMU al 131. No corresponde esperar una mejoría espontánea ni trasladar la rehabilitación al lugar de la atención de urgencia.
Trabajo de un equipo interdisciplinario
La rehabilitación puede involucrar kinesiología, fonoaudiología, terapia ocupacional, enfermería, medicina y apoyo psicológico. Los objetivos se revisan a medida que cambia la condición de la persona.
Las guías del Ministerio de Salud sugieren iniciar terapia motora temprana en pacientes seleccionados, pero advierten que la movilización debe decidirse según la situación clínica. La Organización Mundial de la Salud también recomienda comenzar la rehabilitación cuando existe estabilidad médica.
Las indicaciones individuales deben ser entregadas por el equipo de salud. Más contenidos de prevención están disponibles en Vida Sana.
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