La apnea obstructiva del sueño interrumpe o reduce repetidamente la respiración mientras una persona duerme y puede provocar cansancio, somnolencia y dificultades de concentración durante el día.
El ronquido fuerte es una señal frecuente, pero no permite diagnosticar el trastorno por sí solo. También deben observarse pausas respiratorias presenciadas por otra persona, jadeos, despertares repetidos, dolor de cabeza matutino y sueño poco reparador.
Cuándo consultar
Una evaluación médica es especialmente importante cuando la somnolencia afecta la conducción, el trabajo o el estudio. La apnea sin tratar puede aumentar el riesgo de accidentes y se relaciona con problemas cardiovasculares.
Ni aplicaciones móviles ni relojes inteligentes reemplazan una evaluación clínica. Tampoco es recomendable iniciar por cuenta propia medicamentos para dormir, porque algunos pueden empeorar los síntomas.
Cómo se confirma
El diagnóstico considera antecedentes, examen físico y un estudio del sueño. La polisomnografía registra respiración, oxígeno, actividad cerebral, ritmo cardíaco y movimientos durante la noche; en ciertos casos puede utilizarse un estudio domiciliario indicado por un profesional.
El tratamiento depende de la causa y la gravedad e incluye cambios de hábitos, dispositivos de presión positiva, aparatos bucales u otras intervenciones médicas. Más contenidos de prevención están disponibles en Vida Sana.
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