Los centros de datos que sostienen servicios digitales e inteligencia artificial pueden utilizar agua para retirar el calor de servidores que operan de manera continua. La magnitud del consumo no es igual en todas las instalaciones: depende del sistema de refrigeración, el clima, la eficiencia del edificio y la fuente de agua disponible.
Sebastián Ferrada, académico del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile, explicó que una consulta a un modelo generativo suele requerir más procesamiento que una búsqueda convencional. Ese esfuerzo adicional aumenta la demanda de cómputo y, con ello, las necesidades de electricidad y enfriamiento de la infraestructura.
Dónde aparece el consumo de agua
El calor producido por los equipos debe evacuarse para mantener una operación segura. Algunos centros de datos usan torres de enfriamiento donde parte del agua se evapora; otros emplean circuitos que recirculan el fluido, pero igualmente pueden necesitar reposición o tratamiento.
Por eso no existe una cifra única para cada consulta o instalación. El tamaño del modelo, la extensión de la respuesta, la carga de trabajo, el diseño térmico y la eficiencia del centro modifican el resultado. Las estimaciones generales no reemplazan los antecedentes de consumo que debe entregar cada proyecto.
Menos agua puede significar más energía
Las alternativas secas o híbridas pueden disminuir la demanda hídrica, aunque suelen necesitar más electricidad. También existen instalaciones que emplean agua industrial, tratada o reutilizada, y otras que recuperan parte del calor residual para usos distintos.
La elección implica una compensación entre agua, energía y eficiencia. No basta con presentar a la infraestructura digital como una actividad de bajo impacto: cada proyecto debe informar qué tecnología utilizará, cuánto consumirá, de dónde obtendrá el recurso y cómo responderá ante períodos de escasez.
El efecto acumulado importa
Ferrada advirtió que el riesgo aumenta cuando varias instalaciones se concentran en una misma cuenca o comuna. La evaluación, por tanto, debe considerar el efecto conjunto y no solo el consumo aislado de cada edificio.
La ubicación también es decisiva. Una instalación que compite por agua dulce en un territorio con escasez plantea un escenario diferente al de otra que opera con refrigeración seca o agua reutilizada. A ello se suman la capacidad de la red eléctrica, la disponibilidad de energía renovable y la relación con las comunidades cercanas.
Qué significa para Casablanca
No existe un centro de datos anunciado para Casablanca en la información pública revisada. El alcance local de este debate está en los criterios que deberían aplicarse si una iniciativa de este tipo busca instalarse en la comuna o en otra zona con presión sobre sus recursos hídricos.
Chile ya abrió una mesa para vincular centros de datos con excedentes de energía renovable. El nuevo antecedente agrega una condición indispensable: la planificación energética debe ir acompañada por información verificable sobre agua, refrigeración y efectos territoriales.
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