Un estudio internacional reconstruyó el avance del incendio de Las Tablas de febrero de 2024 e identificó la combinación de condiciones climáticas extremas y vulnerabilidades urbanas que amplificó la tragedia en Viña del Mar y Quilpué.
La investigación fue publicada en la revista científica Journal of Pyrogeography. Participaron especialistas de la PUCV, la Universidad de Concepción y la Universidad de California en Merced.
Calor, sequía y viento
El análisis relaciona la propagación con la megasequía que afecta a la zona central desde 2010, las olas de calor y los vientos secos. El 2 de febrero de 2024, la temperatura superó en 30% el promedio histórico y la humedad relativa bajó de 30%.
El equipo también examinó factores territoriales: asentamientos en laderas, viviendas de material ligero, caminos estrechos, vegetación exótica combustible y dificultades para evacuar o desplegar equipos de emergencia.
Reducir los factores controlables
Los autores plantean fortalecer las alertas tempranas y actualizar la planificación en la interfaz urbano-forestal. Entre las medidas mencionan controlar el combustible vegetal, asegurar disponibilidad de agua, mantener cortafuegos y mejorar accesos y vías de evacuación.
El incendio dejó al menos 135 personas fallecidas y destruyó miles de viviendas. La investigación sostiene que los días de alto riesgo serán más frecuentes, por lo que la prevención debe considerar tanto el clima como las condiciones sociales y urbanas. Más cobertura está disponible en V Región.
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