Una investigación internacional liderada por el académico Matías Carvajal, del Instituto de Geografía de la PUCV, propone que algunas grandes fallas pueden recuperar energía más rápido de lo que estiman los modelos tradicionales.
El trabajo, publicado en Science Advances, estudió dos terremotos de magnitud cercana a 9 ocurridos en 1952 y 2025 en la península rusa de Kamchatka. Ambos eventos estuvieron separados por 73 años, un intervalo menor al esperado para una ruptura de escala similar.
Los mareógrafos permitieron comparar ambos eventos
La información instrumental de 1952 era limitada. Para reconstruir ese terremoto, el equipo analizó registros de mareógrafos distribuidos por puertos del océano Pacífico y los comparó con los datos del tsunami de 2025.
La semejanza entre las señales y la modelación numérica indicaron que los dos terremotos rompieron esencialmente la misma sección de la falla, en lugar de segmentos distintos como se pensó inicialmente.
Un modelo viscoelástico
La explicación propuesta considera que la corteza y el manto no se comportan solo como un material elástico. El manto también responde de forma viscoelástica, lo que podría acelerar la acumulación de energía durante las primeras décadas después de un megaterremoto.
El hallazgo no predice cuándo ocurrirá el próximo sismo ni reemplaza las evaluaciones oficiales. Su aporte es metodológico: sugiere que la vigilancia no debe concentrarse únicamente en zonas donde han pasado siglos desde el último gran evento.
Para Chile, los autores plantean ampliar la observación de segmentos que ya registraron terremotos recientes, junto con mantener la atención sobre las brechas históricas del norte y la zona central. La preparación comunitaria continúa dependiendo de medidas permanentes y no de pronósticos de fecha.
Más información de interés público está disponible en Actualidad.
CasablancaHoy.cl