Una estudiante de Ingeniería Civil en Biotecnología de la Universidad de La Frontera desarrolla CapsaNativa, una iniciativa que estudia formulaciones tópicas elaboradas con capsaicina.
La capsaicina es el compuesto responsable del picor de los ajíes. El proyecto surgió de una experiencia familiar con dolor crónico y busca explorar una alternativa biotecnológica a partir del ají cacho de cabra.
Un trabajo todavía experimental
El equipo ha realizado análisis de laboratorio sobre capsaicina y componentes antioxidantes. Esos ensayos corresponden a una etapa inicial y no significan que exista un medicamento terminado, autorizado o disponible para uso clínico.
CapsaNativa recibió el reconocimiento al mejor pitch en TET-Discover, una actividad de innovación de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UFRO. El premio valora la propuesta y su presentación, pero no sustituye estudios de seguridad y eficacia.
Qué se sabe sobre la capsaicina
La capsaicina ya tiene antecedentes en productos de uso médico. Una revisión de Cochrane encontró que parches de alta concentración pueden aliviar a una parte de los pacientes con determinados dolores neuropáticos. La propia revisión advierte que la evidencia varía según la condición estudiada y que la aplicación debe realizarse bajo condiciones controladas.
Esos resultados no se pueden trasladar automáticamente a una formulación nueva. Las personas con dolor persistente no deben aplicar preparados caseros de ají sobre la piel ni reemplazar su tratamiento: la capsaicina puede causar ardor, irritación y otras reacciones, y cualquier uso terapéutico requiere evaluación profesional.
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