La Organización Mundial de la Salud advierte que el riesgo para la audición depende de la intensidad, la duración y la frecuencia con que una persona se expone a sonidos fuertes.
La pérdida auditiva por ruido puede avanzar sin dolor y volverse evidente cuando ya cuesta seguir conversaciones o percibir sonidos agudos.
El tiempo seguro cae al subir el volumen
La OMS usa como referencia hasta 40 horas semanales a un promedio de 80 decibeles. A 85 decibeles, un nivel comparable al tránsito intenso dentro de un automóvil, la referencia baja a 12 horas y 30 minutos.
A 90 decibeles el tiempo se reduce a cuatro horas por semana y a 95 decibeles, nivel aproximado de una motocicleta, a una hora y 15 minutos. Son valores orientativos: el nivel real cambia según la distancia y el entorno.
Cuatro medidas de protección
- Mantener el volumen de los dispositivos por debajo del 60% y evitar compensar el ruido ambiental subiendo el sonido.
- Preferir audífonos bien ajustados y con cancelación de ruido.
- Usar tapones y alejarse de parlantes, maquinaria u otras fuentes intensas.
- Intercalar pausas y controlar el nivel con las funciones del teléfono o aplicaciones de medición.
Cuándo consultar
Un zumbido persistente, dificultad para entender conversaciones en lugares ruidosos o una disminución repentina de la audición requieren evaluación profesional. La pérdida súbita debe tratarse como una urgencia médica.
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