La pregunta más habitual antes de instalar paneles solares es cuánto bajará la cuenta de electricidad. La respuesta cambia de una vivienda a otra: no basta con multiplicar la cantidad de paneles por una promesa general de ahorro.
El primer dato que se debe analizar es el consumo de los últimos doce meses. Además del total, importa el horario en que se utiliza la energía. Un hogar que concentra parte de su consumo durante las horas de generación solar puede aprovechar directamente una mayor proporción de la electricidad producida.
La superficie disponible también condiciona el proyecto. La orientación del techo, su inclinación, las sombras de árboles, chimeneas o construcciones cercanas y el estado estructural determinan cuántos módulos pueden instalarse y cómo se comportarán durante el año.
El presupuesto debería separar claramente paneles, inversor, protecciones eléctricas, estructura, instalación, trámites y garantías. También conviene preguntar por la vida útil esperada de los equipos y las condiciones de mantenimiento. Una oferta barata puede terminar siendo costosa si omite protecciones o usa componentes sin respaldo.
En los sistemas conectados a la red, los excedentes pueden inyectarse bajo el esquema de generación distribuida, pero esto no significa que cada kilowatt inyectado tenga el mismo valor que uno comprado desde la red. La evaluación económica debe distinguir autoconsumo, excedentes y cargos que continuarán apareciendo en la boleta.
La forma responsable de decidir es solicitar una proyección anual basada en el techo y el consumo reales, comparar más de una propuesta y exigir que el trabajo sea realizado y declarado por profesionales autorizados. En Casablanca existe potencial solar, pero el ahorro final dependerá del diseño correcto de cada instalación.