La llegada del invierno no detiene por completo la generación de energía solar. Los paneles fotovoltaicos pueden producir electricidad con luz difusa, incluso en jornadas nubladas, aunque entregan menos energía que durante un día despejado y con más horas de sol.
Para una vivienda de Casablanca, el resultado no depende solamente del clima. La orientación e inclinación del techo, las sombras de árboles o construcciones, la suciedad acumulada y el tamaño del sistema influyen directamente en la producción. Por eso, una estimación seria debe considerar el comportamiento de todo el año y no únicamente los meses de mayor radiación.
Las bajas temperaturas no son, por sí solas, un problema para los módulos. El frío puede favorecer su funcionamiento eléctrico, pero en invierno hay menos horas de luz y el sol recorre una trayectoria más baja. Esa combinación explica por qué la generación estacional suele disminuir.
Antes de instalar, conviene revisar las cuentas de electricidad de los últimos doce meses y conocer en qué horarios se concentra el consumo. También es importante evaluar el estado de la techumbre y verificar que el lugar destinado a los equipos permita realizar mantenimiento con seguridad.
La Superintendencia de Electricidad y Combustibles mantiene información sobre generación distribuida para autoconsumo y exige que las instalaciones conectadas a la red cumplan las condiciones técnicas correspondientes. Trabajar con un instalador autorizado y solicitar la documentación del sistema evita riesgos y permite gestionar correctamente una eventual inyección de excedentes.
En resumen, los paneles sí funcionan durante el invierno, pero no deben venderse como una solución de rendimiento idéntico durante todo el año. La decisión debe basarse en una evaluación técnica, el consumo real del hogar y una proyección prudente de producción.